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Gestión Humana y
Desarrollo Organizacional

Un mismo lugar, dos generaciones, nuevas historias

Gracias al beneficio de beca para hijos e hijas de empleados, 38 jóvenes comenzaron su vida universitaria en Uniandes. El encuentro de bienvenida reconoció este nuevo capítulo y los años de trabajo, compromiso y sueños compartidos que hicieron posible llegar hasta aquí.

El inicio del semestre 2026-20 tuvo un significado especial para un grupo de empleados. Mientras sus hijos e hijas daban sus primeros pasos como estudiantes, ellos los acompañaban en el mismo campus en el que, durante años, han construido su propia historia laboral.

La Gerencia de Bienestar y Propósito de la Dirección de Gestión Humana y Desarrollo Organizacional reunió a las familias beneficiarias al cierre de la semana de inducción de nuevos estudiantes. El propósito fue reconocer un momento que trasciende el ingreso a la vida universitaria: para muchos padres y madres, ver a sus hijos emprender este camino representa la materialización de un sueño construido durante años.

Ese recorrido se refleja también en una cifra significativa. Quienes recibieron el beneficio este semestre tienen, en promedio, 17 años de vinculación con Uniandes.

“Es un momento que, para muchas familias, es dejar a sus hijos lejos y, para nosotros, en cambio, es recibirlos y acogerlos”, señaló Juan Pablo Soto, vicedecano de Relaciones Corporativas de la Facultad de Administración.

Desde 1996-20, este beneficio ha hecho posible la entrega de 985 becas, ampliando las oportunidades educativas para hijos e hijas de empleados.

Un encuentro para reconocer el camino recorrido y el que empieza

La bienvenida de este semestre tuvo una estructura diferente. Padres, madres, hijos e hijas participaron en un espacio pensado para conversar, reconocerse y compartir las expectativas alrededor de esta nueva etapa.

La experiencia estuvo guiada por tres elementos simbólicos.

La llave de nuestra huella invitó a reconocer a quienes han estado detrás de cada logro y a recordar que las puertas que se abren también son resultado del apoyo, la confianza y los esfuerzos compartidos.

La brújula del legado puso en el centro los valores que pueden orientar las decisiones y los desafíos que vendrán: la honestidad, la perseverancia, la gratitud, la responsabilidad y los aprendizajes construidos en familia.

Por último, La semilla de los sueños representó aquello que todavía está por crecer: talentos por desarrollar, proyectos por descubrir y posibilidades que empiezan a tomar forma durante la vida universitaria.

Más que una ceremonia de bienvenida, el encuentro permitió hacer visible lo que existe detrás de este beneficio: años de trabajo, vínculos familiares y expectativas que hoy encuentran una nueva expresión en la experiencia universitaria de sus hijos.

Para quienes empiezan a estudiar, se abre una etapa llena de posibilidades. Para quienes los acompañan, es también la oportunidad de ver cómo años de esfuerzo adquieren un nuevo significado.

Si quieres ver cómo fue este momento tan especial puedes hacer clic en este enlace.